El jueves 20 de noviembre, el presidente de CASEL, Sebastián Cason, visitó las oficinas de Deitres en la ciudad de Mar del Plata. La empresa, fundada en 2010 y especializada en desarrollos de IoT, telemetría y hardware aplicado a la seguridad y a la medición inteligente, es hoy un referente regional con operaciones en Argentina y Brasil, y presencia comercial en varios países de Latinoamérica.

Durante la recorrida, Sebastián mantuvo una extensa conversación con Bernardo Martínez, CEO y Co-Founder de Deitres, un emprendedor que logró escalar una compañía tecnológica argentina al mercado global combinando innovación, manufactura internacional y un fuerte enfoque en la cultura del talento.

Escalar desde Argentina: visión, aprendizaje y estrategia global

En su charla con CASEL, Martínez recordó el punto de inflexión que definió el futuro de Deitres: su primer viaje a China en 2018. Allí tomó dimensión del ritmo del ecosistema tecnológico asiático y comprendió que, para competir, necesitaba escalar. Ese proceso incluyó inversión a riesgo, apertura de oficinas en Hong Kong y más tarde en Brasil, y una estrategia clara: desarrollar desde Argentina y producir en Asia para alcanzar competitividad global.

“Para ofrecer algo mejor hay que tener escala. Y donde podemos diferenciarnos, lo hacemos pensando específicamente en las empresas de monitoreo”, explicó.

La empresa combina hardware propio, plataformas de IoT y soluciones para distribución eléctrica y seguridad electrónica, diseñadas especialmente para los entornos latinoamericanos y sus desafíos de conectividad.

Primero las personas: una cultura que se sostiene en el tiempo

Uno de los ejes más destacados de la conversación fue la cultura organizacional. Para Martínez, la clave del crecimiento de Deitres fue siempre priorizar a las personas.

“El día que un profesional crece más rápido que la empresa, yo lo ayudo a irse. La gente lo ve, y eso construye confianza”, señaló. La empresa sostiene una filosofía sencilla y contundente: la felicidad de cada integrante es el punto de partida.

Ese enfoque les permitió conformar equipos sólidos, con alta retención y un fuerte sentido de pertenencia, incluso en un mercado en el que compiten con Asia, Silicon Valley y grandes polos tecnológicos de la región.

Desafíos para Argentina: ecosistema, inversión y cultura emprendedora

Consultado por Sebastián sobre qué necesita el país para generar más empresas tecnológicas con capacidad de escalar, Martínez fue claro: Argentina aún no cuenta con un ecosistema robusto de capital de riesgo. La inversión privada y pública para innovación es menor que la de países vecinos y también más limitada en comparación con regiones como Florianópolis, donde Deitres tiene oficina.

A esto se suma la necesidad de fortalecer la cultura emprendedora. “Argentina es el país de Latinoamérica donde menos empresas nacen por habitante. Falta estímulo para emprender y falta articular mejor entre sector público, privado y universidades”, remarcó.

En ese sentido, subrayó que las cámaras empresarias tienen un rol fundamental en acompañar, proponer marcos normativos modernos y acercar a los emprendedores al Estado.

Inspiración para nuevas generaciones: emprender con propósito

Deitres nació como un proyecto universitario y hoy compite en un mercado global. Por eso, al preguntarle qué le diría a un joven de 22 años que quiere emprender en tecnología, Martínez dejó un mensaje directo: animarse, entender el riesgo y buscar generar valor donde otros no estén mirando.

“Si te gusta, te tenés que tirar a la pileta. Y hay que contar la idea, hablarla, compartirla. Si tu temor es que te la roben, no estás preparado para llevarla adelante”.

Una mirada sobre la innovación

Martínez también compartió su mirada sobre las prioridades que debería tener la agenda de innovación del sector en los próximos años:

  1. Identificar procesos que serán reemplazados por inteligencia artificial y adaptarlos cuanto antes.
  2. Desarrollar nuevos servicios basados en estas tecnologías para aumentar la competitividad de las empresas del sector.
  3. Promover articulaciones público-privadas que permitan construir un ecosistema sostenible para la innovación y la inversión en seguridad electrónica.